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Autores / Gregorio Gutiérrez González

Gregorio Gutiérrez González

Gregorio Gutiérrez González es el primer poeta no sólo del Grupo Antioqueño sino de la poesía popular de Colombia desde el punto de vista estético y temático. Nació en 1826 en la Ceja del Tambo (Antioquia) y murió en 1872 en Medellín en medio del relámpago trágico de la locura. Su vida pública caminará entre dos paralelas: seminario de Antioquia-seminario de Bogotá. Filosofía-Literatura. Estudios de jurisprudencia. Magistrado del Tribunal Superior de Antioquia. Prestigio-pobreza. Gloria-locura. Hogar-solar nativo. Fracasos en los negocios-éxitos en su trabajo poético. Su esposa, doña Julia de Isaza, ocupará el centro de su poética. De este hombre bondadoso nos queda la senda por donde transita la americanidad en su más puro acento. La poesía natural de Gregorio Gutiérrez González apenas comienza a confirmar una sospecha: es una poesía ya clásica, auténtica y singular. La crítica ha sido unánime en reconocer su valor. En su poética hallamos lo rural, lo didascálico, la espontaneidad, la sobriedad, la sencillez. Sus temas son concéntricos y elementales: el hogar, el amor, el trabajo, la naturaleza. La popularidad del poema del maíz sólo tiene un punto de referencia: el Martín Fierro. Gutiérrez González abandona aquí el culto a Zorrilla y Espronceda, el romanticismo tétrico, el trascendentalismo de la rima, la fanfarria retórica y artificial. Muchos comparan este poema con Las Geórgicas de Virgilio. Sólo que nuestro canto tiene tal singularidad que apenas es posible reducir el paralelo a una temática y no a una personalidad. Despojado de toda referencia cultural, este autor asume su universo con las manos desnudas y de ahí nace la belleza de su obra. No porque excluya elementos referenciales sino porque la misma dimensión del símbolo edénico no admite otro lenguaje para nombrarlo que el de su propia raíz. He ahí su clave. Si añadimos a esta frescura poética, un humor festivo, una ironía de la tristeza y la pesadumbre, encontramos la alquimia de una bella canción. Como romántico, no posó de "triste". Era en sí un hombre triste. De ahí deviene esa nostalgia tan dulce de lo perdido. Él no es un poeta del sentimentalismo: es un poeta del sentimiento. Los que critican su dulzura, critican la condición humana de la palabra. Nuestro poeta no necesitaba almidonar el verso. Sencillamente era un versificador nato. No se puede confundir la magia de su palabra con el verbo fácil e improvisado. Gregorio Gutiérrez González es el poeta más próximo a Rafael Pombo. Y dentro de la tradición poética popular de Colombia el número uno. Menéndez y Pelayo dice sobre él: "Sentimiento profundo de trabajo humano que todo lo ennoblece... Poesía sabia, primitiva, saludable y agreste, llena de ternura y de impresión directa de lo exterior, percibida y mejorada por su alma íntegra y buena", y añada: "Es uno de los poetas más americanos que han existido". Su elocuencia por fin encuentra un acierto real. En un país de falsos prestigios es difícil reconocer al verdadero prestigio y aún más: sentar un precedente para que lo dicho no sea demagógico. Es la lucha de la ética profesional.

Obras de este Autor 4 obras

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